Santidad y Sociedad en el Virreinato de Perú entre los siglos XVI y XVIII

El pasado lunes 19 de febrero, la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria tuvo el placer de recibir en las instalaciones de la Facultad de Económicas CEU San Pablo a Rafael Sánchez Concha, catedrático de la Pontificia Universidad Católica de Perú. En una magnífica lección magistral, el profesor peruano habló de los distintos santos y virtuosos del Virreinato de Perú, sus diferentes orígenes (criollos, mulatos, indígenas, hidalgos o villanos…), su relación con las instituciones, no solo eclesiásticas, sino también de poder y gobierno, siendo muchos de ellos muy cercanos a virreyes y altos funcionarios. En una sociedad elitista que diferenciaba, si bien no de iure, muchas veces de facto, entre etnias y orígenes, la santidad igualaba a todos, y estaba por encima de cualquier característica racial o social. El ponente hizo especial hincapié en figuras bien conocidas como Santa Rosa de Lima o San Martín de Porres, y aclaró que, al igual que ocurrió en la Europa latina, también el Virreinato de Perú tuvo una época de esplendor y gran concentración de santos y virtuosos, que se dio especialmente entre los años 1586 (nacimiento de Santa Rosa de Lima) y 1606 (muerte de Santo Toribio), aunque, por supuesto, se dieron perfiles antes y después. El siglo XIX es el menos estudiado en cuanto a los santos, tanto en Perú como en otros países, puesto que se dieron la Ilustración, “enemiga de la piedad popular” en palabras del propio Sánchez Concha, y el Romanticismo, que ensalzaba al “héroe” por encima del santo, desviando la atención de los poderes públicos. La conferencia fue apoyada y presentada por la Doctora María Saavedra Inaraja, doctora en Historia de América, profesora de la Universidad CEU San Pablo y directora de la Cátedra Internacional CEU Elcano-Primera Vuelta al Mundo. Puedes seguir la sesión completa en nuestro canal de YouTube.

Las mil primeras supernumerarias del Opus Dei

La Fundación Cultural Ángel Herrera Oria acogió el pasado 8 de febrero la presentación de “Las Mil Primeras Supernumerarias del Opus Dei en España: de 1945 a 1963”, publicado por la Editorial Rialp, y que contó con la participación de los dos autores: Julio Montero y María Luisa Galdón. La dirección del acto corrió a cargo de la doctora en Filología Hispánica Ana Calvo, profesora en la Universidad CEU San Pablo, en cuyas instalaciones de la Facultad de Económicas tuvo lugar el evento. A pesar de las grandes dimensiones del Aula Magna de la mencionada universidad, y de la lluvia que sorprendió en la capital, el aforo se completó con creces, y decenas de asistentes se quedaron de pie para escuchar, hasta el final, a los tres protagonistas de la tarde, que fueron introducidos por el director gerente de la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria. Ana Calvo abrió la presentación con unas breves biografías de los autores, y haciendo alusión a la obra que, en sus palabras, ha sido escrita “con calidad literaria y sin renunciar al rigor” que exige un libro de estas características. “Las mil primeras” cuenta la historia de 983 mujeres españolas que vivieron y fueron testigos de un mensaje concreto, el de la búsqueda y llamada universal a la Santidad, en forma de biografía colectiva, pues la extensión de un libro no permite, desgraciadamente, individualizar. Como comentó la doctora Calvo, la principal novedad que aportan Julio Montero y María Luisa Galdón es la perspectiva femenina, pues hasta ahora, la historia del Opus Dei había sido contada y vinculada principalmente con el sexo masculino, a pesar de ser una organización formada, mayoritariamente, por mujeres. Además de fuentes escritas, archivos y documentos históricos, han sido fundamentales las entrevistas realizadas por los autores a 72 de las protagonistas de la obra y personas muy vinculadas a ellas y a su formación. Estas casi mil mujeres fueron pioneras en muchos aspectos, en un momento en el que la propaganda institucional del Régimen, que controlaba los medios de comunicación y el espacio público, proclamaba que la mujer debía ocuparse de la casa, y aquellas que decidían trabajar, abandonaban su empleo cuando se casaban. Solo las viudas alcanzaban los derechos ya obtenidos por los hombres. Estas 983 mujeres fueron combatientes, sobrevivieron a la censura aguardando al momento preciso para comenzar sus caminos de progreso, guardaron el hogar y defendieron su libertad, mientras cumplían con sus obligaciones en una situación de inferioridad legal y social, y rompieron con los estereotipos del momento, tanto en la esfera privada como en su participación de la vida social y pública. Las supernumerarias abrieron, en estas décadas, el camino para las mujeres que vendrían después, cursando estudios universitarios de todo tipo e incluso doctorándose, sobreponiéndose a los juicios familiares y sociales, convirtiéndose en mujeres trabajadoras en contra de la voluntad de sus más allegados, y fomentaron la colaboración y la convivencia entre mujeres. Todo ello desde la Fe, siguiendo a San Josemaría Escrivá de Balaguer, y cultivando y cuidando la familia, sin buscar provecho ni recompensa. La presentación concluyó con los comentarios y preguntas del público, que fueron respondidos por los autores y que se pueden encontrar en el video de la presentación.